“Ese es el “Sistema” que utiliza el gobierno del PP, dar “apariencia” para “de tapadillo”, acabar con los pocos elementos que de aragonesismo quedan en las instituciones públicas”.

Cada 20 de diciembre desde 1977 los aragonesistas (retomando la iniciativa de quienes ya lo hicieron en 1935) homenajeamos al Justicia de Aragón, en recuerdo de aquel 20 de diciembre de 1591 en el que un rey castellano violó nuestros fueros y libertades ejecutándole sin juicio previo. A partir de esa fecha fatídica la historia de nuestro País cambió para siempre.

Desde hace varias décadas, una vez reinstaurada la figura del Justicia tras la aprobación en 1982 del Estatuto de Autonomía, Emilio Gastón, ya como primer Justicia de la era moderna, comenzó a celebrar el “Día del Justicia y de los Derechos y Libertades de Aragón” desde 1988.

Hace unos días el Boletín Oficial de Aragón ha publicado la Ley 4/2025, de 16 de octubre, por la que se modifica la Ley 4/1985, de 27 de junio, Reguladora del Justicia de Aragón, a fin de declarar oficialmente el 20 de diciembre como “Día del Justicia de Aragón”, que, bajo la apariencia de “incorporar al ordenamiento una declaración expresa que instituya el 20 de diciembre como ‘Día del Justicia de Aragón’, reforzando al propio tiempo la difusión social del Derecho aragonés y el conocimiento de nuestra historia foral”, como dice su Preámbulo, ha suprimido su verdadera razón de ser: la celebración: los derechos y libertades de Aragón.

Ese es el “Sistema” que utiliza el gobierno del PP, dar “apariencia” para “de tapadillo”, acabar con los pocos elementos que de aragonesismo quedan en las instituciones públicas. Recordemos la eliminación de la Dirección General de Política Lingüística; la representación de la coronación en La Seo, precisamente, del primer rey de una dinastía castellana consumiendo casi el 20% del presupuesto del capítulo II de la Dirección General de Patrimonio Cultural, en lugar de destinarlo a conservación o restauración de bienes o el paripé de la gran bandera de Aragón del 23 de abril que estaba destinada a convertirse en dos banderas de España para la fantochada de la plaza de toros instalada en el Salón de la Corona en la entrega de un premio taurino, para vergüenza propia y ajena; sin hablar de esa sustitución de la toponimia autóctona (Mallo Chan de Sastre en Borau por Pico General Garrido), o la sobreactuación con el tema de Sigena, que tanto juego da o el insulto a la inteligencia que supone el trampantojo de hacer ver que se cumple la ley con subterfugios, como la reposición del único programa en aragonés (“Charrín charrán”) a las 7:30 de los domingos, para “cumplir” la Ley de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión que se modificó en 2016 para incluir una disposición en la que se establecía que los objetivos del “ente” eran la promoción de la cultura, el territorio, las tradiciones y las lenguas propias.

El Gobierno del PP actúa contra la financiación singular de Cataluña pero no reivindica la Hacienda Foral propia para Aragón (artículo 3 de la Ley de derechos históricos), o contra el gobierno central como si fuera un gobierno nacionalista… pero solo para desgastar al gobierno progresista. Si otros hicieran lo mismo serían, sin duda, tachados de separatistas.

Ya lo decía el ideólogo de Azcón, su director general de cultura Pedro Olloqui, en la entrega de los premios “Artes y Letras” del Heraldo: conviene que a Aragón le vaya bien en la cultura porque eso le va bien a España. Ese el aragonesismo del PP, hacer algo, lo que sea, pero no por el bien de Aragón, sino porque eso le va bien a España.

Un año más deberemos reivindicar el 20 de diciembre los “derechos y libertades de Aragón” que en este primer cuarto de siglo XXI son sobre todo derechos sociales, frente a quienes en su actuación política solo pretenden guardar las apariencias para “anestesiar” la conciencia de los aragoneses.