“…mientras el votante de izquierdas está en esa pelea íntima ética y moral sobre qué papeleta depositar o no depositar ninguna, termina por olvidar el resto de cosas que ha hecho y está haciendo este gobierno de coalición para que la vida de muchos españoles sea algo mejor, un poco menos resignada y con algo más de luz al final del túnel”.

Vox hace lo que tiene que hacer y que no es otra cosa que, ante las informaciones sobre el caso Santos Cerdán/Ábalos/Koldo y ahora el conocimiento de la trama de corrupción perfectamente orquestada por el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, señalar que el Partido Socialista y el Partido Popular son las dos caras de una misma moneda, una falsa moneda. Y muchos comprarán a Vox ese discurso, discurso que lamentablemente es verdad y que fue la razón que le hizo ganar a Pedro Sánchez una moción de censura sacando a Rajoy de la Moncloa, después de que el caso Gürtel hubiese carcomido los cimientos de Génova y se convirtiera en el mayor caso de corrupción en la historia de la democracia de España.

Tiene razón el diputado de ERC, Gabriel Rufián, cuando dice que unos son chuscos corruptos y otros lo son de clase vip, pero lo triste es que cala mucho más cuando el corrupto es un tipo supuestamente de izquierdas, que si lo hace un señor adinerado del barrio de Salamanca y respaldado por el PP. Y cala mucho más porque el votante del PSOE condena la corrupción, algo que el votante del PP puede llegar a justificar, y así, mientras el votante de izquierdas está en esa pelea íntima ética y moral sobre qué papeleta depositar o no depositar ninguna, termina por olvidar el resto de cosas que ha hecho y está haciendo este gobierno de coalición para que la vida de muchos españoles sea algo mejor, un poco menos resignada y con algo más de luz al final del túnel.

Pero probablemente, y ojalá me equivoque, todo eso sirva de muy poco y Vox, con su discurso sin discurso ni propuestas y basado casi exclusivamente en el odio al migrante y en la corrupción que contamina tanto al PSOE como al PP, seguirá subiendo puntos en las encuestas sin que el partido de Feijóo sepa como dinamitarlo y sin que el PSOE y sus socios de gobierno sean capaces de articular un discurso fiable y convincente para detener a la ultraderecha en España.

Será en el 27 o antes y espero que sea antes, porque si las generales son tras las municipales y autonómicas, la ceguera de los dos grandes partidos ante los resultados de estas últimas acabará por poner a Vox primero en la rampa de salida y con claras y contundentes opciones para la victoria.

Publicado en El Periódico de Aragón el 22 de julio de 2025.