“Como todos hemos dicho tantas veces, tradicionalmente en Aragón nos hemos querido poco. Es uno de nuestros más graves defectos.”

Ya conocen los lectores de A Zofra mi campaña para colocar placas que recuerden a algunos aragoneses -o visitantes- ilustres, solo por tratar de hacer de Zaragoza una ciudad más culta y con mayor información para nuestros paseantes. Pero lo mismo que hacemos con nuestros grandes clásicos hacemos con quienes hoy, día a día, levantan el andamiaje de la cultura aragonesa: prestarles poca atención. Todo lo de fuera nos ha parecido siempre mejor que lo de casa.

Entre esos clásicos solo hay tal vez tres a los que sí cuidamos bien: Goya, Cajal y Sender. ¿Pero qué hacemos por Luis Buñuel, más allá de las beneméritas ediciones de las PUZ que solo llegan a unos pocos especialistas? Tenemos en Aragón a uno de los mejores propagadores y divulgadores del cine español: Luis Alegre, y a uno de sus grandes estudiosos: Agustín Sánchez Vidal. ¿No podríamos organizar un gran congreso internacional sobre la figura del de Calanda? ¿No podríamos convertir a Aragón en una gran comunidad de cine y crear un único e importante Festival para el que ya tenemos a quienes deberían ser sus ideólogos?

Entrada en cerámica de Muel para los actos del Centenario de Luis Buñuel en 2000. Taller Escuela de Cerámica de Muel-DPZ.

Tenemos en Aragón a Irene Vallejo, el gran fenómeno literario de los últimos años. ¿No habría que organizar en torno a ella -y con vocación de permanencia- unos grandes congresos sobre la historia del libro que convirtieran a Zaragoza en un referente en la materia?

Hace unas semanas se estuvo hablando hasta la saciedad del famoso congreso de Sevilla sobre la Guerra Civil que hubo de ser suspendido por la defección de algunos de sus participantes (David Uclés, el primero), que no aceptaban el título ni estaban dispuestos a compartir cartel con determinadas personas. Pero aquí tenemos a Julián Casanova, uno de sus grandes especialistas, que con el Vicerrectorado de Cultura ya organizó en el Paraninfo un ciclo de conferencias sobre la Guerra. Ahora que van a cumplirse 90 años desde su inicio, ¿no podríamos organizar un gran congreso sobre la contienda, dirigido por él, al que acudirían, gracias a sus contactos y prestigio, los más destacados especialistas de todo el mundo? ¿No podríamos convertir a Aragón (que con las batallas de Teruel y del Ebro tuvo un papel muy destacado) en el centro de los estudios sobre la Guerra?

Este tipo de propuestas me gustaría poder leer en los programas de los partidos políticos aragoneses: propuestas culturales de excelencia que nos cambien la vida.