“Preparémonos para un gobierno anti autonomista, privatizador de lo público, negacionista de los derechos humanos y que va a hacer de la guerra cultural su principal caballo de batalla”.
Llega de nuevo el Día de Aragón y lo hace este año con el anuncio de un acuerdo de las fuerzas de derecha para el gobierno de Aragón. Un gobierno nacido del acuerdo entre PP y VOX que permitirá la investidura de Jorge Azcón y que confirma lo que ya se anticipaba en las semanas previas: un giro aún más pronunciado hacia la ultraderecha respecto al ejecutivo constituido en 2023.
Si cuando escribíamos estas líneas inicialmente no había certezas sobre el alcance del pacto, hoy sí las hay en lo esencial: la ultraderecha no solo condicionará la acción del gobierno, sino que lo hará desde una posición reforzada tras haber duplicado su representación. El acuerdo alcanzado evidencia que el listón político en Aragón se sitúa, al menos, al nivel —si no por encima— de otros territorios donde VOX ya ha marcado perfil.
Llegamos a un San Jorge descafeinado. Ni siquiera la gran bandera cuatribarrada de 2025 (convertida luego bochornosamente en dos banderas españolas para un espectáculo taurino) formará este año parte de la escenografía. Ni la reivindicación de una financiación justa que ha sido enarbolada por el PP durante la larga campaña electoral. El aragonesismo se les quedó en la imagen urdida por José Ángel Biel (si, si, no nos equivocamos de personaje, lo reivindicó él) la noche electoral con un Azcón rodeado (solo) de banderas aragonesas. Nada más, todo vacuo e insustancial.
El acuerdo despeja la incógnita institucional, pero abre otras de mayor calado. Porque más allá de la investidura, la cuestión relevante es hasta dónde llegará la impronta del ideario ultra en las políticas públicas. Y aquí las señales son claras: Preparémonos para un gobierno anti autonomista, privatizador de lo público, negacionista de los derechos humanos y que va a hacer de la guerra cultural su principal caballo de batalla.
Conviene no perder de vista que VOX no cree en el modelo de autogobierno tal y como ha sido construido en el Estado autonómico. Su entrada en la ecuación gubernamental no es meramente instrumental: introduce un elemento estructural de tensión sobre el propio concepto de autonomía. Lo que hasta ahora era una amenaza potencial se convierte, con el acuerdo firmado, en un factor real de incertidumbre sobre el desarrollo futuro del autogobierno aragonés.
En este nuevo escenario, la oposición se enfrenta a un doble reto: no sólo ejercer el control de un gobierno previsiblemente cohesionado en lo ideológico, sino también la redefinición de su papel en un nuevo contexto político. El PSOE aragonés continúa en una posición de debilidad, sin haber reconstruido todavía un proyecto claro tras la pérdida del gobierno. Sin embargo, el espacio progresista no está tanto fragmentado como en proceso de reconfiguración: Chunta Aragonesista (CHA), con un nuevo liderazgo y un incremento de su representación, introduce un elemento de dinamización que puede contribuir a recomponer ese espacio si logra proyectar un discurso renovado y ampliar su base social; mientras que Aragón Existe, tras su irrupción, se enfrenta al reto de consolidar una identidad política más allá de la reivindicación territorial, evitando quedar diluido en el nuevo equilibrio de bloques. Todo ello dibuja una oposición en transición, con dificultades evidentes, pero también con algunos elementos que podrían favorecer su reconstrucción frente a un bloque de derechas cada vez más condicionado por la agenda de la ultraderecha.
El tablero político aragonés entra así en una nueva fase. Ya no hablamos de hipótesis, sino de una realidad concreta: un gobierno de derechas condicionado por la ultraderecha, con un margen de maniobra que estará definido por ese equilibrio interno.
Mientras, traten de disfrutar de esta nueva entrega de A Zofra que acoge un pequeño homenaje al recién fallecido Joaquín Palacín, textos sobre algunos de los temas que enunciamos en este “editorial”, reflexiones necesarias sobre otros de actualidad, así como relativos a algunos de los personajes que como aragoneses no debemos olvidar nunca porque forman parte de nuestro ser colectivo.



