“Aragón tiene un patrimonio lúdico envidiable, no sólo entendido como una rica variedad de materiales y formas de jugar, ni tan siquiera por tener un contexto excepcional en donde se practican. Su verdadero valor patrimonial reside en ese ritual repetido generación tras generación, en el que las mujeres, por un lado, toman la calle; mientras que los hombres, por otro, se reúnen en la taberna o en las eras próximas, espacios que ya marcan una diferencia entre sexos a la hora de reunirse para jugar. Esa riqueza y variedad hizo necesario, desde el principio, establecer una clasificación que a priori podría ser: modalidades de mujeres y modalidades de hombres o de seis”.

 

El Boletín Oficial de Aragón del día 23 de febrero de 2026 en su Decreto 5/26 de 11 de febrero (Acuerdo de rectificación de 11 de marzo de 2026), por fin, después de estar reivindicándolo desde 2020, recoge que las modalidades de juegos de bolos tradicionales en Aragón han sido declaradas Bien de Interés Cultural, BIC.

La Cultura está supeditada a las modificaciones de una sociedad viva que avanza. Es evidente que nuestros pueblos del 2020 son diferentes a los actuales: modas, cambios de un contexto que evoluciona continuamente… Lo que debemos tener en cuenta es que las mujeres y hombres de aquellos años, partícipes directos, ya no están con nosotros, pero están presentes en la memoria del colectivo, por ello debemos continuar, por ellos y por los que vendrán.

La Constitución Española de 1978 oficializó el Estado de las Autonomías. En Aragón, fue en 1982 cuando se aprobó el estatuto, que venía impulsado desde antes por un sentimiento aragonesista, muy popularizado gracias a José Antonio Labordeta Subías, Labordeta. Sus poemas, su música, su fuerza fueron imprescindibles para descubrirnos a nosotros mismos, e interiorizar qué somos y cómo somos.

El Estatuto de Autonomía de Aragón recoge en el Artículo 1.3: “La Comunidad Autónoma de Aragón ostenta por su historia una identidad propia en virtud de su cultura”. En la búsqueda de nuestras señas de identidad, se pusieron en valor los juegos tradicionales. Algunos enseguida se deportivizaron, como el tiro de barra y el tiro de bola, institucionalizándose con la creación de la Federación Aragonesa de Juegos y Deportes Tradicionales, FAJDT, quedando eclipsadas otras modalidades lúdicas de vital importancia como son, entre otras, los juegos de bolos.

Una polémica sobre este tema llega a nuestros días: ¿los juegos de bolos son deporte o cultura? La deportivización de una práctica lúdica tradicional debe tener una base cultural, recogida desde el conocimiento, el respeto y la rigurosidad en sus planteamientos.

En la década de 1990, surge el proyecto de ubicar en la localidad de Campo (Huesca) el Museo de Juegos Tradicionales, con el objetivo fundamental de investigar, catalogar y promocionar los juegos tradicionales en España y, en especial, las modalidades de juegos de bolos tradicionales en Aragón. La ubicación del museo no fue un hecho casual, Campo es una localidad que tiene una modalidad femenina exclusiva que sigue viva, y fue decisiva la implicación de su ayuntamiento. Este hecho arrastró a valorar lo que significan estos juegos a otras localidades con modalidades bolísticas de mujeres haciendo frente común, a pesar del desinterés institucional. Fueron ayuntamientos como los de Monreal del Campo, Fuentes Claras, Used, Campo y Benasque los que iniciaron un proceso de recuperación y promoción, poniendo en valor su patrimonio lúdico local. Se hicieron publicaciones, encuentros y festivales nacionales e internacionales, tanto en Francia como en Italia, dándoles una visibilidad, en ocasiones poco valorada en nuestro territorio.

Aragón tiene un patrimonio lúdico envidiable, no sólo entendido como una rica variedad de materiales y formas de jugar, ni tan siquiera por tener un contexto excepcional en donde se practican. Su verdadero valor patrimonial reside en ese ritual repetido generación tras generación, en el que las mujeres, por un lado, toman la calle; mientras que los hombres, por otro, se reúnen en la taberna o en las eras próximas, espacios que ya marcan una diferencia entre sexos a la hora de reunirse para jugar. Esa riqueza y variedad hizo necesario, desde el principio, establecer una clasificación que a priori podría ser: modalidades de mujeres y modalidades de hombres o de seis.

La identidad de un pueblo se forja desde la cotidianidad, generación tras generación, desde el respeto a nuestros mayores y desde el deber que tenemos de ser transmisores de esa herencia cultural que se constituye en un legado para nuestros hijos e hijas.

Las modalidades bolísticas aragonesas, como expresión lúdica, forman parte de nuestra identidad como pueblo.

Birlos, Estercuel

Ellas, modalidades bolísticas femeninas.

El juego de bolos es el principal entretenimiento de tipo colectivo que la mujer rural ha practicado en sus escasos momentos de ocio. El espacio lúdico de la mujer se limita a la casa y a sus aledaños, por la “seguridad” que propone el núcleo urbano. La relación entre las jugadoras suele ser de vecindad. El juego constituye un auténtico rito de paso de la adolescencia a la madurez, trasmitido de abuelas a madres, y de madres a hijas.

Para ilustrarlo mejor podríamos incluir algunas anécdotas y testimonios recogidos in situ de las protagonistas directas.

Mi abuelo me fabricó unas birllas pequeñas y mi abuela nos enseñó a jugar a mis primas y a mí, en el patio de casa, cuando éramos pequeñas, ya que cuando jugaban las mayores solo podíamos mirar y en el mejor de los casos ayudarles a plantar las birllas en los foraos”.

Celia Miranda, Birllas en Campo (Huesca)

Birllas, Campo

El juego propone momentos para la desinhibición y la socialización, que proporciona salud emocional al colectivo, momentos para el ejercicio físico, para desarrollar la destreza mental al sumar los puntos y recordar los de las demás… Podríamos decir que estamos ante una micro sociedad saludable, mental y físicamente.

Las modalidades de bolos de mujeres son casi tantas como localidades donde se practican, y su denominador común es el orgullo de haberlas aprendido de sus madres y sus abuelas. Esta diversidad les convierte en un auténtico tesoro patrimonial, pero con el inconveniente de que muchas de estas modalidades han pasado, y todavía pasan, desapercibidas para la mayoría de los aragoneses.

Nada más lejos de mi intención, al escribir esto, es explicar el desarrollo de todas y cada una de las modalidades, sino poner en valor los aspectos que van más allá de lo lúdico o de lo motriz. Uno de esos aspectos podía ser facilitar un contexto para jugar en la lengua materna:

“A chugá: en ta chuga, se forman dos bandos, si por ejemplo les chugaderes son número nones se reparten y al canto que en yey una menos una de elles tire dos begades y aixó se diu lleba el peirot, la man que lleve el peirot no se acostumbre a dale mano, o sigue al comensá la partida primera, no deben de tirá les primeres, a les altres partides ya ye según baigan ganan o perden, a la begada tire la primera les que han perdeu la partida.

Iste chuego tiene prou chocs; tocá quilles, tocá el nou, sacá el nou del choc, fe y refé y adibinales, el cornero, adibiná y tocá un cornero, pares y nones, adibinales entre totes, adibinales entre cada una, adibina y enforná*,  adibiná y enforná desde el peu de la quilla, dixá el bolo al choc, la campana sorda, les tres de la primó, la manganeta, la manganeta del cornero, ubri la canuda, la rayeta, el resto, la urelleta, fe y refé y adibinales entre cada una.

*Adibiná y enforná, yey que demaná les que se an de fé entre totes en dos tirades, la primer begada se tire desde agón tocá quilles, y la segunda begada desde el peu de la quilla se enforne, cuan se enforne si te guardes el bolo a la man se conte per una quilla, así sen acostumbre  a demaná nou en ta cada una en les dos tirades, si no el fan les primeres be, perque les ne eigue faltau alguna, coma perque les  ne eigue sobrau, se apunte enta les segundes, pero si u an asertau, les segundes tienen que a na a fene una mes.”

Carmen Cereza Artigas. Las quilles en Benasque (Huesca)

En ocasiones, las protagonistas nos relatan la memoria histórica que han vivido en primera persona.

“En aquellos años no podíamos juntarnos más de tres personas en la calle, no había derecho a reunión y nosotras nos juntábamos un montón de mujeres. Pintar la bandera nacional en los bolos nos servía de salvoconducto, pensaban que éramos de ellos y no nos molestaban. Cuando no tenías novio o estaba en la mili… pues a jugar a los bolos con las mayores. Hemos sido muy bailadoras ¿verdad María? Si, al baile estaba mal visto que una joven fuera sola, los jóvenes del pueblo incluso los forasteros venían al corro de bolos y ya sabían las que no teníamos novio o estaba en la mili… eso, a tiro fijo (se ríen) ¡Madre mía, ¡cuánto ha cambiado la vida!”.

María Oroz y Esperanza Pardos. Los bolos en Used (Zaragoza)

Bolos, Used

“Faldas, barro y ceniza”, con esta denominación podemos agrupar un número de modalidades bolísticas femeninas que nos transmiten factores antropológicos de la cotidianidad de la mujer en los tiempos pasados.

Por la altura de las birlas es complicado que guarden el equilibrio al ponerlas en pie. Este es el caso de los juegos en Loscos, Mezquita de Loscos, Monforte de Moyuela, pueblos de la Comarca del Jiloca (Teruel); Blesa, en la Comarca de Cuencas Mineras (Teruel); Plenas y Moneva, en la Comarca del Campo de Belchite (Zaragoza). Calcena, en la Comarca del Aranda (Zaragoza). En todos ellos, nos relatan sus protagonistas que en los días de fiesta “de guardar” o en la cotidianidad del día a día, solo “los días de bueno”, después de comer, las mujeres salían de sus casas con la ceniza que quedaba, bien de la cocina, del brasero o del horno del pueblo y preparaban entre todas un montón  de ceniza que, mezclado con agua, servía para hacer una pasta en la cual se clavaban las birlas, proporcionándoles cierta estabilidad para posteriormente ser derribadas. Con el avance de la sociedad, se fue cambiando la manera de cocinar. De los hogares y cocinas de leña se pasó a las cocinas de gas, y la ceniza se sustituyó por tierra, que con un poco de agua se transformaría en barro para colocar las birlas.

Este ritual marca absolutamente todo el desarrollo del juego: ir al campo más cercano, coger un capazo de tierra y un poco de agua, amasar ese barro, para conseguir minutos más tarde la base donde colocarán sus altas y delgadas birlas.

 

Birlos, Fuentes de Rubielos

Así solucionaron dos problemas: impedir que el aire tumbase las birlas y salvar los posibles desniveles existentes en los lugares habituales de juego. Pero también lo complicaron, pues a medida que pasaba la tarde, el barro se endurecía obligándolas a tirar con más fuerza.

En Plenas (Zaragoza), a la figura principal, que en muchos juegos de bolos se denomina “Rey”, se le conoce bajo el nombre de “Padre”, alrededor del cual se clavan los peones. En esta localidad, se pone de manifiesto que el juego es sinónimo de fiesta, con el baile de “El monico”; la ganadora lo dedicará al resto si quiere cobrar la apuesta. Bailarlo es tan importante que no se entendería el juego sin él.

Birlas, Plenas

Y de repente, a punto de ganar, pueden surgir alianzas entre ellas para perdonarse lo apostado: el “excuse”, en el que la ganadora como muestra de alegría iniciará cantando el baile de “El monico” y, sin tardar, tras ella se añadirán el resto de las jugadoras dispuestas en corro. Así se convierte en una danza colectiva llena de risas y gritos al son de “El monico”. Momento para la desinhibición, el ocio y la alegría.

“El cangrejo, está en la cueva…a,a,a,

y no lo puedo pillar,

y no lo puedo pilar.                       

Que píllalo tú que a mí se me va.

Para coger el cangrejo …o,o,o,

es menester madrugar,

es menester madrugar.

Que píllalo tú que a mí se me va

Que píllalo tú que en la cueva está.

Reyes Gracia, Birlas de Plenas (Zaragoza)

Los juegos femeninos han estado menos expuestos a cambios y modificaciones externas que los juegos de los hombres. Se dan en localidades pequeñas, con sentimiento de pueblo, lo que ha favorecido el mantenimiento de sus raíces culturales.

Y ellos…, modalidades masculinas

Los bolos de seis, dispuestos en dos líneas de tres filas, tienen un objetivo común: dejar un solo bolo en pie, con un máximo de tres lanzaderas. A nivel europeo, éste es el grupo más numeroso de las distintas modalidades de bolos de derribo. La motivación para el juego es la apuesta, monedas que se solían dejar al lado de la línea de tiro, encima de una piedra. El juego de bolos de hombres, comparado con la complejidad de normas de las modalidades bolísticas femeninas, es tremendamente sencillo: tirar, intentar dejar uno en pie y cobrar o pagar.

Numerosas historias, leyendas y personajes que han dejado huella acompañan a todas estas modalidades.

Aquí en Fabara había un jugador nacido alrededor de 1859, llamado Herrera que tenía la mala fortuna de derribar, la mayoría de las veces, las dos birlas centrales, siendo mucho más complicado dejar luego una sola en pie. Por este hecho se llama a esta jugada el “Choc de Herrera”.

Birlas, Fabara

El baratero es el encargado de plantar las birlas. Tradicionalmente cobraba por ello una perrica por cada cara, dejar una en pie, conseguida. Habitualmente era el dueño de las birlas.

Los niños con 6 años ya jugábamos a las birlas con los tornillos que sujetaban las vías del tren a las traviesas”.Miguel Balaguer Moreno (Bar Avenida) Birlas en Fabara (Zaragoza)

 

Relatos de los jugadores nos muestran una pincelada de cómo era su vida:

“No habría cumplido los nueve, cuando mi abuelo me dio los birlos, o serían de su padre o me los haría… Sí, esos que has fotografiado en la ventana. A partir de entonces, jamás me faltó una peseta en el bolsillo. Plantaba los birlos, que eran los míos. De cada jugada me daban una perra gorda por plantar y dos que me daba el que ganaba la apuesta, tres. Unos ganaban y otros perdían… Yo ganaba siempre. Reñir, entonces se podía reñir por cualquier cosa… en los birlos, jamás. Me han gustado y me gustan muchísimo, pero jamás he jugado”. Efren Pediguer Espallargas. Birlos en Molinos (Teruel)

Alguno de sus comentarios nos ilustra el origen y la etimología de algunas de las voces del juego:

“Tú has visto los serones que llevan las caballerías para llevar la carga compensada la mitad a cada lado… a eso se llama argados. Entiendes, si tiras las dos birlas de la fila central quedan dos a cada lado, por eso se llama a esa jugada argados… Antes de la guerra, se jugaba muchísimo. Después venía la guardia civil y pies para que os quiero. Ni acabaron conmigo ni con las birlas”.Martín Hernández Casanovas. Alcolea de Cinca (Huesca)

Birras, Javierregay . Jacetania

 

Ya somos BIC ¿Y ahora qué? Ahora la responsabilidad no es solo de las y los practicantes, como custodios de este patrimonio cultural inmaterial, sino que ahora son corresponsables las administraciones públicas, autonómicas y locales. Para nada quieren las modalidades de bolos aragonesas este reconocimiento si no viene vinculado a propuestas y acciones.

En primer lugar, sería prioritario actualizar y documentar las modalidades conocidas, que verdaderamente son susceptibles de ser incluidas en la denominación de BIC. Entendemos que tienen que ser los ayuntamientos, con la imprescindible colaboración de jugadoras y jugadores, quienes faciliten la labor de recoger toda la información, sociocultural y motriz, respecto a sus modalidades. Y esto debe venir acompañado de la realización de un inventario actualizado, contextualizado, respetuoso y riguroso. El Gobierno de Aragón tiene que facilitar esos contactos e implicarse para llevar a cabo dicho inventario, quizá sea más cuestión de voluntad que de un factor económico. El SIPCA – Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés- podría ser el organismo que recoja toda esta información, garantizando y facilitando así su archivo, gestión y consulta pública. (https://www.sipca.es)

Bolos, Monreal del Campo

El siguiente paso sería la promoción y la divulgación de las modalidades tradicionales de bolos en Aragón, pero sin las acciones que hemos mencionado en el párrafo anterior, la caracterización y el inventario, sería empezar la casa por el tejado. Las jugadoras y los jugadores son los custodios de estos conocimientos ancestrales, y deben constituir el punto de partida.

Se ha dado un paso importante, demandado reiteradamente, declarando BIC nuestros juegos de bolos tradicionales en Aragón, pero se ve la necesitad e importancia de no detenerse.