“Una de las claves es la enraización del proyecto en el territorio; el asentamiento en las comarcas y municipios de Aragón a lo largo de las diferentes legislaturas. Sin echar raíces, los proyectos están a expensas de los vientos que soplen en cada momento desde Madrid o de las modas que -en esencia- son pasajeras. Para que un proyecto se afiance y tenga continuidad necesita sólidos cimientos -raíces- que le vinculen con el ámbito donde actúa”.

Los dos primeros diputados de CHA: Chesús Bernal y Chesús Yuste
Acaban de cumplirse los 30 años de presencia continuada e ininterrumpida de Chunta Aragonesista (CHA) en las Cortes de Aragón. Tras las elecciones del último domingo de mayo de 1995, CHA accedía al hemiciclo aragonés con dos diputados. Yo había accedido a la presidencia de CHA en enero de ese año y los resultados electorales eran muy meritorios porque también entrábamos por primera vez en los ayuntamientos de Huesca y Zaragoza, además de en otros municipios.
Resultábamos incómodos para los demás grupos y -contrariamente a la costumbre- votaron en contra de modificar el Reglamento de las Cortes para que esos 2 escaños (casi 3, pues faltó poco para obtener representación por el Alto Aragón) conformaran grupo parlamentario propio, debiendo recalar el candidato y portavoz Chesús Bernal junto a Chesús Yuste en el grupo mixto, como únicos integrantes del mismo. Curiosamente, en siguientes legislaturas, sí se aceptó reducir el requisito del grupo propio a dos diputados y aún a 1 si era el mixto o como agrupación parlamentaria dentro de él (ahora mismo en el grupo mixto conviven con 1 diputado cada uno Podemos, Izquierda Unida y el Partido Aragonés).
En cualquier caso desde entonces (1995) hasta el momento presente son 30 años de presencia ininterrumpida en la cámara que representa al pueblo aragonés. En 1999 fuimos 5 l@s diputad@s elegid@s, uno de ellos, José Antonio Labordeta que un año después en 2000 accedió al Congreso de los Diputados, donde se mantendría hasta 2008. En 2003 obtuvimos nuestro mejor resultado con 9 diputad@s, siendo la tercera fuerza política de la cámara. A pesar de ello -y de sumar mayoría absoluta con el PSOE- éste prefirió pactar con el PAR aunque supusiera conformar un gobierno que quedaba en minoría. Sí acabó habiendo acuerdo en el ayuntamiento de Zaragoza con Belloch como alcalde y Antonio Gaspar como Teniente de Alcalde de Urbanismo.
“…en todo su discurrir no ha habido ni un solo caso de corrupción con cientos y cientos de cargos públicos, gobiernos en cientos de ayuntamientos (incluido el de Zaragoza), en docenas de comarcas, en las tres diputaciones provinciales o durante dos mandatos en el Gobierno de Aragón. Y eso no lo puede decir cualquiera”.
Tras un mandato político convulso en todas las instituciones, especialmente en el ayuntamiento de la capital, en 2007 se retrocedió electoralmente hasta los 4 diputados en las Cortes, aunque hubo más presencia que nunca en las 3 diputaciones provinciales, en las comarcas y 228 concejales. En 2011, ya con Nieves Ibeas, presidenta del partido desde 2008, como candidata se mantuvieron los resultados en general y en autonómicas en particular (4 escaños). Ese mismo 2011 también se conseguiría que Chesús Yuste llegara al Congreso de los Diputados en la coalición Izquierda de Aragón. Con José Luis Soro como presidente desde 2012 y con él como cabeza de cartel, CHA en 2015 obtendría tan sólo 2 escaños, coincidiendo con la irrupción de Podemos y Ciudadanos. Sin embargo, entonces sí, se conformó un gobierno de Aragón en minoría PSOE-CHA hasta 2019. Ese año, tras alcanzar los 3 escaños se configuró un nuevo gobierno entre PSOE, Podemos, CHA y PAR en el que Soro fue consejero de Vertebración del Territorio, como en el anterior. Tras acceder en 2020 Joaquín Palacín a la presidencia de CHA, en las elecciones de 2023, nuevamente con Soro de candidato se obtuvieron igualmente 3 escaños, que son los que actualmente están en la oposición frente al gobierno del PP investido con apoyo de Vox. En julio de ese mismo año recuperaríamos de nuevo nuestro diputado en el Congreso con Jorge Pueyo formando parte de la coalición Sumar Aragón.
Que el aragonesismo progresista que CHA representa haya permanecido ininterrumpidamente en las Cortes de Aragón ni es fácil ni es cuestión menor. Sobre la dificultad de mantenerse en el tiempo basta preguntar a proyectos como CDS, UPyD, Ciudadanos o Podemos. Una de las claves es la enraización del proyecto en el territorio; el asentamiento en las comarcas y municipios de Aragón a lo largo de las diferentes legislaturas. Sin echar raíces, los proyectos están a expensas de los vientos que soplen en cada momento desde Madrid o de las modas que -en esencia- son pasajeras. Para que un proyecto se afiance y tenga continuidad necesita sólidos cimientos -raíces- que le vinculen con el ámbito donde actua.
La defensa de nuestra identidad como nación, el aragonesismo, el estar pegados al sentir y a las inquietudes de los aragoneses en todos los ámbitos ha sido un factor primordial en este devenir, donde la autoestima de los aragoneses es factor esencial.
Pero es que 30 años después de tantos debates y actividad parlamentaria, la mayoría o la práctica totalidad de la de las “luchas o causas” siguen vivas: la amenaza del trasvase, el expolio territorial energético (ahora con afecciones de multitud de proyectos -por muy renovables que sean la eólica y solar- a zonas de altísimo valor natural y patrimonial como el Maestrazgo, el Matarraña, el Moncayo o el Pirineo), la despoblación (ahora agravada por el envejecimiento demográfico, la reducción de servicios esenciales en el medio rural y las dificultades para acceder a la vivienda), la desertificación (acompañada de muchos otros efectos nocivos derivados del cambio climático), la infrafinanciación (sigue sin cerrarse un modelo justo que contemple nuestras singularidades), la amenaza de privatización de los servicios públicos esenciales (sanidad o educación), la culminación y cierre de nuestras infraestructuras de comunicación viarias y ferroviarias (las autovías, la reapertura del Canfranc o unas verdaderas cercanías), el expolio cultural (ahora a expensas de recuperar las pinturas de la Sala Capitular de Sigena) o el abandono de nuestro patrimonio lingüístico, (tras dos legislaturas de avances para el aragonés y catalán de Aragón).
Han sido 30 años con luces y sombras, como todo en la vida, pero hay algo que en estos tiempos de zozobra, desprestigio de la vida pública y polarización extrema de la sociedad, de lo que me siento muy orgulloso y quiero destacar del proyecto de Chunta Aragonesista, que el próximo año cumplirá 40 años. Y es que en todo su discurrir no ha habido ni un solo caso de corrupción con cientos y cientos de cargos públicos, gobiernos en cientos de ayuntamientos (incluido el de Zaragoza), en docenas de comarcas, en las tres diputaciones provinciales o durante dos mandatos en el Gobierno de Aragón. Y eso no lo puede decir cualquiera.
¡Entalto Aragón!


