«Diez autores acreditados analizan las visiones del monumento: historia, identidad y mito en un libro de Aladrada y la Fundación Gaspar Torrente».

La Columna infinita: El Pilar, historia, identidad y mito. Coordinación: José Ignacio López Susín. Aladrada/Fundación Gaspar Torrente. Zaragoza, 2025. 270 pp.

 

Zaragoza, es sabido, tiene una vertiente de vanguardia, rupturista, transgresora, y a la vez tiene otra parcela más conservadora, religiosa, casi académica o canónica, y en ella el Pilar y la Seo -que ha ido perdiendo importancia con el paso del tiempo, y quizá la esté recuperando ahora– son fundamentales. Ahora el sello Aladrada y la Fundación Gaspar Torrente publican un libro que se suma a la ya abundante bibliografía pilarista, tan transversal: La Columna infinita. El Pilar: historia, identidad y mito.

El activo José Ignacio López Susín, que llega a todo, hasta experimentar con la novela, es el coordinador y prologuista de un volumen que intenta analizar las claves del mito de la Virgen del Pilar en términos de identidad, como símbolo de Zaragoza, de Aragón y de España (no hay más que ver el parentesco de los Franco y su presencia en el monumento), como instrumento político, cargado de ideología, como elemento de cohesión social y popular y, ante todo, como un elemento central y quizá más inconsciente de lo que se pudiera pensar, todo un axioma, de la sociedad: ahí convergen tradición, memoria, historia, religión, leyenda, arte, arquitectura, etc.

El volumen no ofrece una mirada condescendiente, sino más bien documental, analítica y, en muchos aspectos, también desmitificadora. José Luis Melero, por ejemplo, al abordar el vínculo entre la jota y la Virgen del Pilar, recuerda que ya desde el XIX, y bajo distintos regímenes, esa mujer que había venido a Zaragoza en carne mortal en el año 40 de nuestra era ya figuraba en las cantas de jota.

El volumen, de 270 páginas con curiosas ilustraciones, cuenta con 10 colaboradores, todos ellos consolidados: desde el más veterano José Ramón Bada, un humanista cristiano apasionado de la filosofía, que rebasa los 95 años, hasta Isabel Escobedo, nacida en 1999, o el ya finado Andrés Ortiz Osés (1943-2021), preocupado siempre por la dimensión mágica y simbólica de la realidad.

El volumen está lleno de información, de sorpresas y de detalles, y merece una lectura atenta. La primera parte, aborda «Los aspectos históricos», con las aportaciones de Sergio Martínez Gil, que hace un viaje en la Historia y analiza el templo mismo como estandarte de identidad y de propaganda, y detalla lo importante que ha sido para el Pilar el mito de Miguel Juan Pellicer, «el cojo de Calanda». Javier Ramón, que ya había estudiado el Pilar y la religiosidad en Aragón en sus libros, se aproxima a la relación del monumento y del nacionalismo español de 1900; Dimas Vaquero se centra en la instrumentalización que se le dio al Pilar en la Guerra Civil; Ángela Cenarro extiende esa idea a la posguerra, e Isabel Escobedo se centra en la diversas apreciaciones de la Virgen del Pilar y la idea de pertenencia a Aragón.

La segunda parte se centra en «El simbolismo cultural». Ortiz Osés  se acerca a la vertiente antropológica ; Bada, a la interpretativa o hemenéutica ; José Luis Melero, tan erudito, lo hace en la jota, la política y la religión y selecciona algunas cantas : «A la Virgen del Pilar/la quiero a más no poder./Y a ti te quiero como a ella/mira tú si te querré». O «Caminico de Torrero/una chica se perdió./Virgen del Pilar hermosa,/ si me la encontrara yo!». O « Dame un besico en la boca/y aprieta bien al besar./Después, no des otros besos/que los que des al Pilar». López Susín aborda el antropónimo femenino: el nombre de Pilar aparece en en 1863 en Madrid y se oficializa en 1743. El libro se cierra con un estudio del traje tradicional y su evolución en la Ofrenda, a cargo de María Longás.

Publicado en el suplemento «Artes y Letras» de Heraldo de Aragón, el 11 de octubre de 2025.