“…este diputado y Chunta Aragonesista estaremos a la altura de la defensa de nuestro País como hemos hecho en el pasado, que lucharemos en nombre de los aragoneses y aragonesas por encima de todo y que en el caso de ser necesario nos mantendremos fieles a nuestra tierra y nuestros principios, por coherencia y respeto a nuestros paisanos, porque ya está bien de que Aragón sea el último y, si no nos respetan, nos quedará nuestro orgullo y nuestra voz en Madrid”.

 

La batalla por los 87 millones no es una lucha más. Es la muestra de que cuando hay que confrontar con Madrid para exigir lo que es justo, las sucursales de los grandes partidos estatales se achantan y dejan a nuestra gente a los pies de los caballos.

¿De dónde salen esos 87 millones que leemos en los titulares y escuchamos en las noticias? Se trata de la merma de ingresos a las arcas autonómicas por la pérdida de peso de Aragón en el cálculo de la denominada “población ajustada”. Una cifra que ejemplifica bien lo mal que le sienta a Aragón el actual sistema de financiación autonómica (en vigor desde 2009) y la necesidad urgente de abordar su reforma, diez años después de que debería haberse revisado. Son 87 millones que echaremos de menos en los servicios públicos el año que viene si no ponemos remedio. En eso estoy trabajando en estas semanas en el Congreso, a pesar de la doblez de unos y de otros.

Por un lado, vemos cómo el PSOE de Aragón tiene un discurso en las Cortes de Aragón a favor de reclamar esos 87 millones y, en cambio, sus diputados aragoneses en el Congreso están en contra (al menos, en público).

Por otro lado, el PP de Aragón quiere que se debata en el Congreso esta reclamación cuanto antes, pero, en vez de presentar una proposición ellos mismos, “exigen” a este diputado que sea “quien la presente y, además, cuanto antes”. Sin embargo, cuando proponemos al portavoz del PP en el Congreso que se pueda adelantar el debate de nuestra iniciativa antes de finalizar el año, se niega en redondo y demuestra lo poco que les importa Aragón y el presidente de su partido en Aragón.

Aragoneses, aragonesas, no sabéis la soledad que siento entre los muros del Palacio del Congreso. Otras comunidades autónomas tienen allí decenas de diputados que defienden sus intereses y, en cambio, yo estoy solo.

¿Dónde están los otros doce diputados aragoneses cuando presento una iniciativa en defensa de Aragón? ¿Por qué no la apoyan? ¿Por qué tres diputados del PP de Aragón en el Congreso presentaron y firmaron una proposición a favor del trasvase del Ebro o no dicen nada cuando Feijóo dice, como esta semana, que va a llevar nuestra agua a Murcia? ¿Por qué los diputados del PSOE de Aragón votaron en contra de que una empresa pública repartiese los beneficios de las centrales hidroeléctricas de Aragón entre los municipios afectados? ¿Por qué VOX parece ahora que pide el Cercanías Uesca-Zaragoza si cuando yo lo propuse y aprobamos en el Congreso su diputado se abstuvo?

El PP obtuvo 7 diputados en Aragón, 4 el PSOE, 1 Vox y yo soy el otro. 13 diputados que deberían ser capaces de imponerse, 13 diputados con capacidad para apretar en unos Presupuestos Generales del Estado. Pero no, son 12 diputados a las órdenes de grandes partidos que  negocian con los grupos catalanes o vascos para construir sus mayorías. Estos partidos territoriales sí tienen fuerza para imponer condiciones y forzar que los problemas de sus territorios estén en el debate público.

En cambio, yo estoy solo.

Solo defendiendo Aragón. Aragoneses, aragonesas: amo Aragón y quiero lo mejor para nuestra gente, y si os digo esto es porque tengo fe en que podemos construir un futuro entre todos. Un futuro en el que salgamos del olvido y de la abulia, un futuro que podamos construir entre todos y todas y un futuro donde se respete a esta tierra porque esta tierra se haga respetar.

En esta legislatura, si un partido aragonés sin dependencias de Madrid tuviera 4 diputados, todas las leyes necesitarían su beneplácito para ser aprobadas con todo el poder que ello implica. Por ello, cuando lleguen elecciones reflexionemos, aragoneses, sobre qué es lo mejor para nuestra tierra en materia de educación, sanidad, financiación, transportes, dependencia… y hagamos el futuro en un mismo trazado. A veces, ya no es ni siquiera cuestión de ideología, es una cuestión de dignidad.

Dicho esto, que nadie dude que este diputado y Chunta Aragonesista estaremos a la altura de la defensa de nuestro País como hemos hecho en el pasado, que lucharemos en nombre de los aragoneses y aragonesas por encima de todo y que en el caso de ser necesario nos mantendremos fieles a nuestra tierra y nuestros principios, por coherencia y respeto a nuestros paisanos, porque ya está bien de que Aragón sea el último y, si no nos respetan, nos quedará nuestro orgullo y nuestra voz en Madrid.

Y si todo ello tiene consecuencias contra mí, os digo: cada palmo de Aragón está por encima de todo, incluso de mí. Porque, como dijo José Antonio Labordeta: «Uno no viene a la política por el sueldo, sino por principios y por hacer algo por su tierra».

Publicado en Heraldo de Aragón el 5 de diciembre de 2024.