Ilustraciones: José Luis Cano

“La sostenibilidad es muchas cosas interactuando, en particular incertezas y deseos, individuales y colectivas, desigualdades varias; no exclusivas de aquí.”
“En esto de la sostenibilidad todos somos discípulos cada día, porque el cambio es la única constante del entramado mundial.”
“Hemos de reconocer que llegar a una sostenibilidad compartida nos llevará tiempo. No tengamos prisa pero no dejemos de intentarlo.”
“Se trata de preservar un mundo biodiverso con horizontes positivos para que lo mantengan nuestros hijos para sus nietos, y más allá. La sostenibilidad se hizo idea, la idea se convirtió en sostenibilidad colectiva, en el espacio y en el tiempo intergeneracional.”

 

UN LUGAR SINGULAR EN EL COMPLEJO MUNDO ECOSOCIAL

Cada cual en esta tierra nuestra celebra el día del patrón San Jorge a su manera. Las autoridades programan actos para proclamar la singularidad del territorio, además de presentar detallados discursos de sus logros. Los medios de comunicación preparan creaciones especiales para conmemorar lo que la tradición nos dejó. Porque en realidad somos y seremos un país de leyendas y epopeyas. Cada pueblo, por pequeño que sea tiene las suyas, ¡cómo no van a tener juntos una dedicada al gran el patrón!

Cuenta la leyenda, un poco inventada por nuestra parte, que San Jorge procedía de Capadocia. Por esta razón vendría con placer a expresarse en lo que alguien ha nombrado como “la Capadocia aragonesa”, por su semejanza a la de Turquía, en lo que se refiere a sus sublimes formaciones geomorfológicas. La nuestra la localizaríamos en la excelsa tierra monegrina, entre los Torrollones de La Gabarda, Jubierre y los montes de Castejón. Aunque por aquí no habría dragones con los que luchar sino lagartos ocelados. En torno al santo, y los dragones, se programan actos para todos los gustos durante estos días. Quien más quien menos tiene algo que decir, como mínimo darle las gracias al santo (y a su leyenda como historia religiosa) por proporcionarnos un día de fiesta a mitad de la semana. Lo de habernos elegido para ser nuestro patrono y hacer turismo sostenible (ODS. 12) no es seguro, porque se le venera por toda Europa.

EL FUTURO DE ARAGÓN DEBE EDIFICARSE SOBRE LA SOSTENIBILIDAD, O NO SERÁ

Pues bien, con este motivo, hemos querido acercarnos al presente y mirar hacia el futuro de Aragón. Como nosotros no entendemos de eso del PIB, nos hemos acercado al entramado colectivo y ecosocial que se llama sostenibilidad. Dado que este asunto no tiene ni voz ni voto, aquí estamos nosotros de valedores, cual si fuéramos otro rey Pedro y le rindiésemos homenaje por salvarnos de muchos males, de batallas incontables. La sostenibilidad es muchas cosas interactuando, en particular incertezas y deseos, individuales y colectivas, desigualdades varias; no exclusivas de aquí.

Pero vayamos a lo nuestro, para eso debemos remontarnos un poco a la historia. Debió ser a finales de los años 60 cuando se empezó a hablar de eso tan complejo que se llama desarrollo sostenible. Sin embargo, no tomó cuerpo global hasta que en 1987 se conoció el informe que la ONU encargó a la gente de ciencia, coordinada por la noruega Gro Harlem Brundtland. De allí surgió el legado Nuestro futuro común. En él, y posteriormente, surgía una reflexión, multiforme y fundamentada, para explorar la controvertida necesidad de estudiar y delimitar el impacto de las actividades humanas sobre el medioambiente.

El tiempo fue pasando con más pena que gloria en los deberes/haberes de sostenibilidad. Hasta que se aprobaron en la Asamblea General de la ONU “los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, que entraron en vigor el 1 de enero de 2016. Se dice en ellos que los líderes mundiales se ponían de acuerdo en adoptar una serie de medidas para proteger el planeta, luchar contra la pobreza y tratar de erradicarla con el objetivo de construir un mundo más próspero, justo y sostenible para las generaciones futuras. Añadimos en el mundo entero, también entra Aragón. Que no nos dejen fuera. Sería por eso que Carmen París, en estilo somarda, cantaba aquella jota que avisaba:

“Con tanta palabrería me quisiste engatusar.

Me quisiste engatusar con tanta palabrería.

Soplaba el cierzo ese día

y se la debió llevar”.

Me parece que también reivindicaba la jota en femenino, algo de la igualdad de género dice el ODS 5. Porque si la sostenibilidad llega a ser realidad mundial compartida en algún momento será por el aporte de las mujeres. Por ejemplo G.H. Brundland, Wangari Mathai, Berta Cáceres o la joven Greta Thunberg, a quien los negacionistas climáticos, no solo, tienen enfilada. Pero en este escrito no han salido muchas mujeres, y ya lo siento. Seguramente ha sido por mi incultura, no porque no las haya habido valiosísimas como doña María Moliner, que se atrevió a incluir somarda en su diccionario como “persona solapada, que con apariencia de torpe, sin hablar u ocultando sus pensamientos e intenciones, hace lo que le conviene”. Este significado en plan algo peyorativo se complementa, nos gusta más, con el enfoque positivo que le da cuando menciona: “aquello que dice o hace alguien sin maldad, con inteligencia y buen humor”. Ese podría ser nuestro caso en esta historieta que hemos escrito.

“YA TIENEN ASIENTO”, MOSTRÓ GOYA EN UN CAPRICHO

En ese entramado actual de una sostenibilidad incipiente, de papel mayormente, algunos políticos y gentes de empresas pensaron que todo iba bien, que toda desigualdad o atropello ecosocial estaba en camino de resolverse. Incluso se pusieron en la solapa de sus chaquetas o prendida en sus vestidos la escarapela de corona circular de colorines. Cuando llegó esta moda de los ODS, que por supuesto no cambió la vestimenta ecosocial ni el parecer de ciertos partidos políticos, en Aragón y en el mundo entero, estábamos a otras cosas. Pero las marcas comerciales, que tienen poder y mejores equipos de márquetin que los demás, ya se encargaron de colocarlo en sus membretes. Es más, añadieron en sus envases o propagandas comerciales que todo lo que hacían era sostenible. Y la ciudadanía tomó diversos caminos: una parte no hizo ni caso –pensaría que se trataba de una ocurrencia más de la ONU–, pero otra gente –sobre todo las ONG ecosociales– creyó que la cosa iba en serio, que ya era hora de laminar las desigualdades crecientes que se dan entre países en lo ambiental, social y económicamente responsable. Me atrevo a considerar, dentro del ODS 10. Reducción de las desigualdades, aquella dura muestra del desprecio hacia Los olvidados que denuncia Luis Buñuel, la vida de los niños marginados en las grandes urbes contemporáneas. Lo hace sin disimulos, porque la somardez también es eso. De estos jóvenes sin rumbo, que quizás viven en una próspera ciudad y comunidad sostenibles (ODS 11), también habla algo Félix Teira en La ciudad libre.

 

TODOS SOMOS DISCÍPULOS DE LA SOSTENIBILIDAD, A LA VEZ QUE MAESTROS CON LOS DE AL LADO

Me acerco a Goya en aquel capricho “Si sabrá más el discípulo”. ¿Significará que debemos aprender a ser colectivamente sostenibles en nuestro consumo? Todo esto y lo anterior para razonar el porqué de este artículo coincidiendo con el 23 de abril. Merece una explicación, que nos habría cantado el entrañable irónico Joaquín Carbonell, pero la COVID (ODS. 3. Salud y bienestar) se lo llevó por delante. Dado que los Objetivos de Desarrollo Sostenible no tienen voz ni voto, vamos a intentar hablar de ellos en forma suave, porque no estamos para echar broncas. Repetimos que nuestras palabras van a ir adornadas de cierta ironía –característica que dicen es una seña de identidad aragonesa– para que se digieran mejor. Porque claro, interpretar los ODS desde Aragón y extrapolarlos al mundo es complicado, y al contrario lo mismo. En ambos casos requiere una atención a lo hecho o por hacer en asuntos concretos. Lo de “piensa en lo local para entender lo global”, que tanto se vendió en tiempos, sigue siendo válido como hipótesis. Hay que esforzarse, presionar a los gobernantes para que obren con perspectiva de futuro. Si se quiere teniendo detrás un pelín de mala uva, que J.A. Labordeta dice que es una cosa muy de Aragón en su Habanera baturra. Esta partía desde un ibón con la retranca de un perdedor –demasiadas gentes han perdido cosas diversas en las últimas décadas–. Eso sí, intentaremos siempre dejar los calificativos abiertos para que cada cual los interprete a su manera. Mientras, se aconseja escuchar en silencio la Habanera triste de La Ronda de Boltaña.

En esto de la sostenibilidad todos somos discípulos cada día, porque el cambio es la única constante del entramado mundial. El concepto/la idea de sostenibilidad ha impregnado tanto nuestra vida que casi nos conduce a la ecoangustia, cuando pensamos o hacemos algo que podría no entrar en los estándares sostenibles. Dado que no hay un web en internet para sacarnos de dudas concretas, es más, si hacemos la búsqueda nos aparecen los “influencer” –seguro que Goya pensaba en ellos cuando grababa su “¡Qué pico de oro!”– vamos a relatar despacio algunas hipótesis de vida y propuestas de mejora. A nosotros nos gustan más los mensajes somardas, porque alientan el espíritu crítico y obligan a pensar. ¡Qué no es poco!

UNA REVISIÓN DE LOS ODS DESDE EL TERRITORIO CERCANO: DEMASIADAS DESIGUALDADES

Los ODS empiezan hablando de las desigualdades (pobreza, hambre, salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, agua limpia y saneamiento) y abogan por el fin de hambre y la pobreza para llegar al ODS 10 con la reducción de las desigualdades. Me imagino que Luis Buñuel –otro ilustre aragonés somarda– no se tendría que ir hoy hasta Las Hurdes para mostrar, dicen que de forma exagerada, las carencias en salud y bienestar, educación, y otras desigualdades. Bastaría con que se pasase un rato por algunos barrios de Zaragoza capital, sobre todo por el caso antiguo, también en otros hogares, no solo capitales y de inmigrantes. Cabe preguntarse cómo se transige semejante desigualdad en calles tan cercanas a la sede del Gobierno de Aragón, por poner solo un ejemplo. No sirve la escusa de que por allí viven muchos inmigrantes; esos sitios los habitan quienes no pueden aspirar a más porque las metas del ODS 16, que habla de justicia e instituciones sólidas, no funciona bien. Solamente hay que mirar lo que dice el informe de Ebrópolis sobre la ciudad de Zaragoza en Renta neta media de Zaragoza y su entorno; la renta crece pero aumentan las situaciones de pobreza en zonas bastante localizadas.

No podíamos dejar de pasar aquí la figura del hispanorromano M.V. Marcial, al cual la escritora y lingüista Irene Vallejo nombró como crítico en la Roma antigua, que parece que ostenta el honor del primer somarda aragonés que se conoce; porque escribió lo que pensaba en forma de ideogramas. Pero no lo vamos a llamar porque Roma queda muy lejos en el espacio y en el tiempo. Simplemente reproducimos algo que viene perfectamente aquí:

“Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí

a donde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden”.

Por cierto, se cuenta que Marcial tuvo que huir de allí porque una vez muerto Séneca se quedó sin protección; a partir de ese momento los destinatarios de sus somardeces querían lincharlo.

DEL ASUNTO DE LA ENERGÍA HAY MUCHO QUE DECIR AQUÍ

El ODS 7 habla de Energía asequible y no contaminante; se supone que para todos. Me llega un artículo que dice que el número de personas que viven en el mundo sin electricidad creció por primera vez en más de una década en el año 2022. Parece que en el mundo 685 millones de personas vivían sin acceso, lo que suponía 10 millones más que en 2021. Del total, 570 millones en el África subsahariana, lo que representa más del 80% de la población mundial sin acceso. Esta lacra energética y vivencial ha aumentado con respecto a los niveles de 2010. No disponemos de datos actuales de aquí.

Cuando paseo por la ciudad entre luces navideñas –ahora desde noviembre hasta mitad de enero– me deslumbro con el hecho de que la oscuridad consumidora no se expone. Me consuelan un poco iniciativas que hay por aquí que luchan contra la pobreza energética, que sigue dando garrampas a demasiada gente. Menos mal que se organizan acciones como la que promueve Ecodes “Ni un hogar Sin energía”. Pero cuidado, porque parece que según datos del INE de septiembre de 2024, un 13,7 % de los hogares aragoneses no pueden mantener cierta confortabilidad de temperatura en sus hogares. Cantidad vergonzosa que no hace sino aumentar con los años.

Mientras, los parlamentos regionales y municipales están a otras cosas; hablando con un símil energético diríamos que lanzándose descargas electrizantes. Lo malo es que parte de la ciudadanía se va enchufando a estas maneras de despreocuparse de los demás. Reproche que les haría Baltasar Gracián –otro criticón o somarda, como lo queramos ver– achacándoles que: “errar es humano, pero mucho peor echarle la culpa de ello a otros”. Es más, afirmaba sin rubor que “la reflexión es la escuela de la sabiduría”. Debería figurar esta frase en todas las alas de sesiones de cualquier administración. Eso sí, poniendo que lo dijo B. Gracián, no vayan a creer que es obra de políticos del signo contrario.

Por cierto, cualquier aragonés o aragonesa que se precie debe leer con detenimiento Breve antología del humor aragonés de J.L. Cano y J.L Calvo Carilla, Editado por la Diputación Provincial de Zaragoza en 2016.

Dibujos de José Luis Cano (Breve antología del humor aragonés, DPZ, 2016)

 

NO SE APRECIA EL VALOR DEL AGUA HASTA QUE SE SECA EL POZO, O SE VACÍA EL BOTIJO

El ODS 6 defiende el mandato humanitario de agua limpia y saneamiento para todos. Recordamos aquella viñeta de J.L. Cano que se utilizaba como símbolo contra el trasvase que presentaba al paisano tocado con boina y con un pitillo en la boca que agarraba el botijo –la quinta esencia de la sostenibilidad del agua refrescada sin hielos– para que no se lo quitasen. Ahora mismo, para satisfacer las necesidades de los regantes y los centros de datos –recién llegados o por venir– vamos a necesitar enormes cantidades de agua. Pero puede darse el caso de que no llueva lo necesario. ¿Qué haremos entonces? En lo de tener agua o no cuenta mucho la evolución del clima, y la que se despilfarra.

De Acción por el clima (ODS 13) habría que hablar tanto que no cabe en un artículo. Solamente queremos recordar los titulares y las imágenes que trajeron los periódicos, emisoras y televisiones de este “territorio oregonés” en febrero de este año. Mostraban filas quilométricas de los coches retornando las estaciones de esquí. Los entrevistados, y los hosteleros, se quejaban de que no estuviese hecha la autovía, pongamos que hasta el Aneto; así se evitarían muchos gases de efecto invernadero, dicen. De la tropelía ambiental esquí-coches no se decía nada. Digo esto porque parece que existen departamentos en la administración que buscan preservarnos la calidad del aire para que ni se caliente ni nos mate por respirarlo. Puede ser que en el Gobierno de Aragón –quizás era en el “Oregón ibérico”– había una Dirección General de Sostenibilidad (sic).

ESTA TIERRA ES ARAGÓN, AUNQUE LABORDETA NO HABLASE DE SOSTENIBILIDAD MUNDIAL

No podíamos hablar de Aragón sin comentar la “disimulada protección” de los ecosistemas terrestres (ODS 15). La Canal Roya parece el epítome de la desfachatez. Así nos lo cuenta la vaca Anayeta, otra somarda. Se ha convertido en el símbolo de quienes quieren que las montañas sean ellas mismas. ¡Qué nadie las destruya, pues son nuestros santuarios identitarios! Lo planeado en este valle glaciar, de libro como dijeron mis alumnos cuando los llevé allí, nos asusta. Como casi todo que va ligado al deporte del esquí. Pero más allá de la montaña está la tierra de “polvo, niebla, viento y sol”, no solo en Los Monegros. También ese otro lugar enorme en extensión, en la que cada vez habitan menos pobladores. Por el contrario, Zaragoza capital crece. Las tecnológicas esperadas la auparán a ser la cuarta ciudad de España por habitantes.

Las grandes tenedoras del dinero, parece que aragonesas en este caso, quieren urbanizar casi todo el Pirineo para que los no residentes pasen 20 días al año. Ya lo han hecho por muchos lugares, ahora lo pretenden en el valle de Benasque. Las autoridades autorizan todo, más bien no dicen ni mu, al contrario que “Anayeta”. Pero también cunden las macroexplotaciones energéticas, los espectaculares molinos plantados en lugares protegidos, o la proliferación de los centros de datos que se tragan el agua a chorros y al paso que vamos nos dejarán sin energía; la venden fuera. Esto último tiene una misión: llevarles electricidad a los ricos de otros lugares, como sucedía con los pantanos y cordericos, aquello que cantaban otros somardas de hace unos años, La Bullonera. Me suenan ecos de las palabras de Amaral en Hacia lo salvaje, la huída de la controvertida vida urbana (ODS 11. Ciudades y comunidades sostenibles) frente a la protección de la naturaleza, esencia de la protección de la vida en los ecosistemas terrestres, donde hasta los invertebrados piden clemencia (ODS 14, 15).

TIERRA DE PAZ SIEMPRE, CLAMAN FUNDACIONES Y ONG ECOSOCIALES

No se necesita escarbar mucho para desear la paz de otros en esta tierra nuestra, dura y salvaje, de la que haremos un hogar y un paisaje sin conflictos (Labordeta lo dijo). La simbología de la paz, expresada en el ODS 16, ahora mismo maltrecha por las guerras que deshumanizan el sentido de convivencia en muchos frentes de batalla (Gaza, Sudán, Mali, Haití, etc.). El Seminario de Investigación por la Paz de Zaragoza lleva muchos años sembrando semillas de cordura. Paz universal en un entorno de justicia e instituciones sólidas, reza el ODS 16. Los ODS se acordaron antes de la llegada del señor Trump. Por cierto, EEUU nunca los firmó, dejando clara la poca importancia que da a quienes no son ellos. Así nos va, Europa balbucea; el mundo está escondido. Seguro que el magnatario americano no ha leído El Criticón, y sus satélites tecnológicos tampoco; o la IA les ha reescrito otro muy diferente. Si lo han hecho no han entendido aquello de:

“Trate a sus enemigos con cortesía, y verá lo valioso que realmente es.

Cuesta poco pero paga un buen dividendo: los que honran son honrados.

La cortesía y el sentido del honor tienen esta ventaja: se los otorgamos a los demás sin perder nada”. (B. Gracián)

La sostenibilidad quedó reflejada en esa enciclopedia irónica Oregonés para foranos, una apuesta de la gente de “Oregón Televisión” para enseñar “de propio” a la gente que viniese de fuera; que dicen que fue “trending topic” durante años. Javier Coronas, Marisol Aznar y Jorge Asín desgranaban la esencia de nuestro lenguaje para facilitar la llegada a la gente de fuera. A veces hablaban, o este que escribe lo imagina, de ciudades y comunidades sostenibles, ODS 11, asunto que La Bullonera también abordó en sus Jotas de Ronda. Este grupo, qué pena que fuese efímero, también sabía bastante del trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), que plasmó con ironía fina, no solo en su Venimos simplemente a trabajar.

VENIMOS SIMPLEMENTE A APORTAR REFLEXIONES SOBRE LA SOSTENIBILIDAD

Aquí hemos desgranado una incompleta reseña de sostenibilidad, dejando fuera demasiadas metas. Nos queda mucho camino por delante. ¡A ver cómo nos ha ido en abril de 2026! Pero encima, viaja La revolandera como una boira aglutinante, fina ironía, que nos regalan otras canciones de La Ronda de Boltaña (ODS 17. Alianzas para lograr los objetivos). Ante esta compleja misión, todos los organismos reunidos habrían de practicar aquello que aconsejó Baltasar Gracián:

“No expreses tus ideas demasiado claramente.

La mayoría de las personas piensan poco de lo que entienden y veneran lo que no”.

Asunto que, sin querer criticar a nadie, es muy común en la clase política actual, “verbi gracia”, y en parte de quienes les votan. Con todo, lo peor es que impregna a la sociedad silente. Más todavía en TikTok y sitios de ese estilo.

Hemos de reconocer que llegar a una sostenibilidad compartida nos llevará tiempo. No tengamos prisa pero no dejemos de intentarlo. La despoblación rural largamente consentida, 308 municipios tienen menos de 150 habitantes, no nos lo pondrá fácil. Aragón necesita repensar su sostenibilidad, no solamente Zaragoza que está en la excelencia europea que se llama Cities2030.

“Uno debe pasar por la circunferencia del tiempo antes de llegar al centro de oportunidad”. (B. Gracián)

Se nos ocurre, sin pensar mucho, que visto lo poco cuerdo que hayamos mostrado en este relato se podría editar para el próximo 23 de abril un “Animalario ecosocial goyesco”, elaborado a partir de Los Caprichos –una sátira de la sociedad española de finales del XVIII– principios del XIX, que aún se puede reconocer por aquí. Don Francisco de Goya y Lucientes, a quien este osado criticón de sostenibilidad declararía el mayor somarda del reino; que lo fue. Del de Fuendetodos hemos tomado aforismos en donde los animales se personalizan en forma de ética y moralidad humana, con mensajes claros unas veces y entreverados en otras.

P.D. Si alguien que esto lea piensa que aquí se habla de la realidad, póngalo en duda; por más que se hayan citado lugares y personas con los mismos nombres que otros conocidos. Es más, como pocas personas habrán visto la sostenibilidad y los ODS en este artículo, lo mejor es que lea lo que dice el Pacto Mundial en 17 Objetivos de Desarrollo para transformar el mundo, asunto para recordar cada 23 de abril, que siempre será el penúltimo antes de llegar a ellos. Mientras tanto la sostenibilidad –ese complejo mundo que debemos aprender y practicar con destreza local y global– me interroga a menudo “¿Quo vadis Aragón”, que se podría extender a España y el mundo entero.

Seguro que los aragoneses nos pondremos en marcha; algo ya se ha hecho, tanto en las capitales como en el desierto demográfico que las complementa. Tenemos de referencia el Informe Europeo sobre sostenibilidad 2025. Por eso, todo esto es una simple y razonada invitación para la transición a la sostenibilidad, compartida y comprometida; en alianza entre las administraciones, las empresas, los grupos sociales y las personas. Se trata de preservar un mundo biodiverso con horizontes positivos para que lo mantengan nuestros hijos para sus nietos, y más allá. La sostenibilidad se hizo idea, la idea se convirtió en sostenibilidad colectiva, en el espacio y en el tiempo intergeneracional.

En síntesis, una incitación a utilizar las incertezas sociales, económicas y ambientales actuales como una oportunidad de lanzar un proyecto de transición ecosocial hacia un futuro compartido, pleno de justicia reparadora frente a la desigualdad.