“Seamos justos, C. hueca no solo será recordada por estampar luces contra El Pilar, en un acto que atrajo tanta riqueza para la ciudad que ni siquiera hemos podido calcularla, sino por su empeño en alcanzar la vanguardia”.

 

Dice Donata que “La cultura en Aragón está oxidada y que precisa de nuevos creadores”. Que se lo ha escuchado al director general de la materia, y tendremos que dar crédito al dirigente, dada su experiencia en saltar por cada uno de los colores del arco iris ideológico. Ha tenido que bajar en carne mortal el rey del parchís, quien fuera gerente de Montañana Medieval, para alertarnos de que nuestra vida cultural era una auténtica caspa.

Donata es una oca superdotada. Y hemos llegado a esto, dice, a pesar de los tremendos esfuerzos de la principal edil de la capital del viejo reino, quien se ha dejado la piel por traer a los mejores DJs y en lograr que se dispararan todas las luces del universo contra El Pilar, aplicando video mapping, sea lo que sea eso, como una “propuesta disruptiva e inédita”, según palabras de la alcaldesa tras ser reanimada con dos bombonas de oxígeno.

La cultura estaba oxidada, cuenta Donata que ha dicho el Director General, después de que la alcaldesa capitolina arriesgara su propia vida cabalgando a lomos de un dragón de peluche, de prometernos sendas iluminadas, mascotas disfrazadas de unicornios y, en fin, a pesar de sus esfuerzos interminables para que esta nuestra comunidad luzca monísima y moderna.

En la campaña para las pasadas elecciones municipales, la hoy alcaldesa de Zaragoza y la, entonces candidata a perpetrar actividades sin talento, prometieron nada más y nada menos que iluminar el Ebro y la Plaza del Pilar y traer a los mejores grupos extranjeros de teatro (revisen hemeroteca). Y, lo que es peor, cumplieron con la promesa, porque hoy la prosperidad se mide en vatios por metro cuadrado, en millones de bombillas y el modelo al que aspira todo político es el de que su pueblo ciegue más que Vigo.

Seamos justos, C. hueca no solo será recordada por estampar luces contra El Pilar, en un acto que atrajo tanta riqueza para la ciudad que ni siquiera hemos podido calcularla, sino por su empeño en alcanzar la vanguardia, iluminando el camino que lleva a Belén, invirtiendo ese milloncejo que habrá sisado de la Romareda la chiquilla. Un sendero que va desde el Arrabal hasta el Parque Grande ¿Por qué Nati se niega a llamar al parque José Antonio Labordeta? No alcanzo en saber el porqué. En el mismo jardín público se han instalado performances de cuentos populares, profusamente iluminados con miles de bombillas y que podremos disfrutar al módico precio de quince euros per cápita (90 para familias numerosas).

Por si este esfuerzo fuera poco, vamos a poder vestir a nuestras mascotas de gnomos, de soldaditos, o de princesas. Qué culpa tendrá mi Donata, si ella siempre ha sido tan nudista y tan feminista.

Es un cierre luminoso para un año caracterizado por eliminar todo atisbo lumpen y/o alternativo de la cultura. Es el año en el que se le ha reconquistado a la sucia chusma el Centro Luis Buñuel, haciéndonos creer desde algún medio que se trataba de un espacio de ocupas. El bulo ha funcionado y nadie recuerda que fue concebido como centro auto-gestionado. Lo de auto-gestionado, combina fatal con la cultura mona. Era un centro en el que se impartían talleres de dibujo, de escritura, de títeres ¡De títeres, dios mío! un lugar para la convivencia que ahora por fin ya es un gueto. Porque, aunque me parezca fantástico crear restaurantes para nuestros mayores, no deja de ser una política de segregación el hecho de que a los viejos nos den de comer en un pesebre y a los niños en otro. Esas cosas no se han hecho nunca en mi pueblo, por brutos que fuéramos. Claro que no pretendíamos ser modernos, sino normales.

Donata, mi oca superdotada, me cuenta que los supuestos ocupas, junto con los vecinos, limpiaron y adecentaron el Buñuel, antes de utilizarlo y también cuando tuvieron que entregar las llaves de su rendición. Claro que, como no es más que una oca, nadie le da crédito. Si fuera director general de parchís, ya sería otro cantar. Dice que, posteriormente, nos han querido colar una factura astronómica por desinfectar el centro. La foto que pretende demostrar tal estado lamentable fue tomada en el período pre-okupa, o sea, cuando nadie estaba preocupado por el edificio.

Un cierre de año, o un año de cierres cegadoramente luminoso, caracterizado por las clausuras de La Harinera, de Etopía, de Las Armas, de Periferias, de la Aljafería como espacio de cine… Ninguno de ellos alcanzaba el nivel de cultura-espectáculo, o de culturilla por un día, no son brillantes, están oxidados dice el director de cultura.

Mi oca dice que quiere disfrazarse de agente de las SS, o de metepatas. Ya le he dicho que no se haga la sabihonda. Vaya a ser que la conviertan en cena en estas fechas entrañables.