“… las autoridades regionales y locales sacan pecho y se retratan a la sombra del barón de la Menglana … cantando las excelencias turísticas que reportará a la ciudad la presencia del tal en el museo… Claro que, al tiempo, se anuncia que el «triunfito» David Bustamante ha sido nombrado por las instituciones «embajador turístico de ‘La Magia de Huesca’», ahí es nada el título y la categoría diplomática del agraciado con el mismo.”
El Gobierno de Aragón se ha gastado 3,6 millones de euros (588.189.600 pesetas) en la compra de un retrato pintado por Goya. La obra cuelga en el Museo de Huesca y ha sido el mismísimo presidente del Gobierno de Aragón Jorge Azcón, el que la ha traído debajo del brazo, es un decir, para dar cobertura política y justificar una inversión que, a todas luces, constituye una tan caprichosa como innecesaria desmesura, o quizá un oscuro apaño.
El retrato de José de Cistué y Coll (1788), magistrado y prócer que pasó por la antigua Universidad Sertoriana, pertenecía a una colección particular de herederos de este, innominados herederos hay que señalar ya que no hay noticia pública de la entidad de los mismos. Se trata de un óleo sobre lienzo de regular tamaño, 210 x 140 cm, que en su día fue donado por el Instituto de Enseñanza Secundaria, institución que lo había pagado, a los herederos de Cistué y Coll.
La donación, según se ve, se ha convertido en un pingüe negocio. No pongo en duda el valor artístico de Goya, sería una necedad temeraria, pero sí la operación económica a todas luces excesiva, máxime cuando ni los vendedores actuales ni sus ancestros tuvieron que pagar ni un euro de vellón por la pintura. ¿Por qué no la han donado o quizá tasado en un precio simbólico? ¿Obedece la operación a compromisos políticos entre las partes, en tal caso inexplicables? ¿Se ha realizado una negociación directa entre la DGA y la familia de ventajistas o se ha recurrido a una intermediación profesional o quizá interesada con pago de comisiones añadidas? Son solo algunas de las preguntas que no se formularon el día de la puesta en escena del derroche.
Con todo, las autoridades regionales y locales sacan pecho y se retratan a la sombra del barón de la Menglana, título nobiliario del egregio patricio, cantando las excelencias turísticas que reportará a la ciudad la presencia del tal en el museo. Incluso en un editorial de la prensa local se puede leer que Huesca ha recibido «un regalo» merced a la colgadura. ¡Velay!
Claro que, al tiempo, se anuncia que el «triunfito» David Bustamante ha sido nombrado por las instituciones «embajador turístico de ‘La Magia de Huesca’», ahí es nada el título y la categoría diplomática del agraciado con el mismo. «Un gran artista –en palabras del presidente de la Diputación– una persona fantástica, cercana y natural que pone pasión a todo lo que hace». Méritos más que suficientes y clarividentes como para ostentar la gracia concedida, por cierto, a un precio del que no tenemos noticia.
Imagino a Bustamante derrochando recursos intelectuales para cantar las excelencias patrimoniales del antiguo Seminario, de la muralla abandonada a su suerte, del calamitoso estado de muchos rincones del casco antiguo… de las procesiones y el fervorín, de la jota que rebosa los programas festivos, riquezas patrimoniales para atraer turismo a mansalva. Incontestables experiencias viajeras.
Imagino a Bustamante en los pinceles de Goya: Tú que no puedes…
Autoridades presididas por Jorge Azcón y Lorena Orduna en la presentación del cuadro en el Museo de Huesca.
David Bustamante, encantado de conocerse, entre la alcaldesa Lorena Orduna y el presidente de la Diputación Isaac Claver.


