“Felicitar [a APUDEPA] en este aniversario significa reconocer treinta años de resistencia cultural activa, de un empeño que dignifica el territorio y garantiza que las futuras generaciones hereden una memoria colectiva íntegra.”

 

Desde su nacimiento en las aulas de la Universidad de Zaragoza, la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA) se ha consolidado como un agente indispensable para la salvaguarda de la memoria material y la cultura aragonesa. Tres décadas después de sus primeros pasos de la mano de figuras como Emilio Gastón, Apudepa continúa demostrando que la protección de los monumentos e inmuebles históricos no depende únicamente de los despachos oficiales, sino de la mirada crítica y el compromiso de la ciudadanía organizada.

A lo largo de su andadura, esta agrupación ha abanderado batallas ejemplares que forman parte de la crónica patrimonial de la comunidad, como la defensa de la Fundición Averly. Su labor ha sabido conjugar el rigor técnico con la movilización altruista, recordando a las instituciones su obligación moral y legal de conservar lo que nos define. Porque hay que insistir en que el patrimonio es identidad y riqueza, después de que el mes pasado asistiéramos con estupor a la demolición de tres palacios emblemáticos de la arquitectura civil aragonesa: la Casa Lucías de los Ascoz-Sancho en Báguena, la de los duques de Villahermosa en Los Fayos y la de la calle Estébanes 12 en Zaragoza, por las que Apudepa alzó la voz hace tiempo. Felicitarles en este aniversario significa reconocer treinta años de resistencia cultural activa, de un empeño que dignifica el territorio y garantiza que las futuras generaciones hereden una memoria colectiva íntegra, pese a la especulación urbanística y al abandono rural que siguen amenazando los vestigios del pasado.

Publicado en Heraldo de Aragón el 2 de junio de 2026.