“En el momento actual diversas organizaciones, entre ellas STEA-i y CHA estamos estudiando llevar el tema a los tribunales ante esa sorprendente “alineación de planetas” aparentemente propia del capitalismo de amigotes, donde la libre empresa y el riesgo solamente los encontramos en los manuales de economía”.

 

La derecha hace unos lustros tenía dos almas, la neoliberal y la conservadora. En la primera el dinero mandaba, no viendo con malos ojos ni el aborto, ni las madres de alquiler, ni la prostitución, “todo vale para quien lo pueda pagar”, sería su divisa. La segunda, tenía nostalgia de un pasado imaginario siempre mejor que el presente, con unos valores eternos, sus valores, a los que tenía que someterse toda la sociedad, a las mujeres les negaba el derecho al aborto pero en paralelo censuraba los vientres de alquiler. En el momento presente con el auge de la ultraderecha, esos límites internos entre las dos derechas clásicas se han disuelto, generando un populismo contradictorio, donde convive en un precario equilibrio lo uno y lo otro. El Acuerdo de Gobierno de PP y Vox en Aragón refleja esa nueva realidad.

El pacto de Aragón en el ámbito de la educación es un clon de los de Extremadura o de Castilla y León. Ningún tipo de acercamiento a la realidad aragonesa encontramos en el mismo.

Cuando habla de la gratuidad de la educación infantil de cero a tres años o de implantar de forma progresiva el Bachillerato concertado, en realidad está hablando de trasferir fondos públicos a empresas o fundaciones privadas. La educación de cero a tres años en Aragón está en manos básicamente de la iniciativa privada, la gratuidad de la misma significa su subvención, el acuerdo no habla de extender la raquítica red pública dependiente de la Diputación General de Aragón o de algunos ayuntamientos. Sobre la concertación del Bachillerato  en el número anterior de A Zofra se publicó un amplio artículo.

Desde posiciones progresistas sorprende la propuesta del pacto que propone un “incremento de las deducciones fiscales para las clases de refuerzo”. Se dice literalmente: “De acuerdo con lo dispuesto en el Plan de apoyo a la natalidad y conciliación, se ampliarán las deducciones fiscales destinadas a clases de refuerzo para mejorar el rendimiento escolar…”. Bastaría con dotar de más medios a los centros públicos para evitar que las familias se tengan que rascar el bolsillo, mientras con una mano recortan y generan un problema con la otra proponen deducciones fiscales en beneficio de las familias más pudientes y de la financiación extra, por dichas familias, de la educación privada concertada, siempre dispuesta a ofertar clases de refuerzo, fuera del horario escolar ordinario y subvencionado.

Todo lo anterior se mueve en un plano económico y busca reforzar su clientela política y base electoral. En lo doctrinal destacan dos propuestas, una sobre “historia del terrorismo en España” y otra sobre la “supresión de la aplicación del Programa para la Enseñanza de la Lengua Árabe y Cultura Marroquí”. Vamos por partes.

La “historia del terrorismo en España” es una contra propuesta a la inclusión de la memoria democrática en los planes de estudio. En el actual currículum el terrorismo ya se aborda de un modo adecuado y alejado de cualquier sectarismo.

Mientras, el Programa para la Enseñanza de la Lengua Árabe y Cultura Marroquí, es una actividad fuera del horario escolar, donde los centros educativos se limitan a ceder sus instalaciones para implementar un programa gestionado y pagado por la embajada de Marruecos. Programas similares los vienen desarrollando otros países, como Rumanía, apoyando a sus colonias de ciudadanos. A nadie se nos escapan las razones que llevan a señalar el programa marroquí y no otros, se trata de generar un problema donde no existe. Por cierto, ya puestos a hilar tan fino, la enseñanza de todas las religiones que se imparten en los centros (en el caso de Aragón la católica, musulmana y evangélica) debería de tomar ejemplo de este tipo de programas y realizarse fuera del horario escolar y ser sufragada por sus respectivas instituciones religiosas, y no por fondos públicos.

El pacto de gobierno recoge otros elementos como la climatización de los centros educativos, la prioridad del producto español en los comedores públicos, una prueba de acceso a la Universidad única, la gratuidad en la primera matrícula universitaria y el desarrollo de nuevas titulaciones universitarias y de Formación Profesional.

Sobre la climatización de los centros educativos, no se hace mención alguna al cambio climático, tema tabú para Vox, ni si hacerlo con criterios de sostenibilidad o únicamente recurriendo a empresas privadas a las que se les da una oportunidad de negocio sin más condicionantes. En cuanto a la prioridad del producto español, el nuevo gobierno de Aragón se ha olvidado del aragonés que es el producto más cercano, contrasta con la falta de apuesta por cocinas propias en todos los centros, atendidas por personal laboral directamente contratado por la administración, que garanticen alimentar al alumnado de un modo más sano que recurriendo a comida prefabricada suministrada por grandes empresas de distribución.

Otro de los puntos, de gran actualidad estos días, es reivindicar una prueba de acceso a la universidad unificada en todo el Estado español, obviando que los curriculum pueden diferir en ciertos aspectos en cada comunidad autónoma. En realidad es una forma de reivindicar una recentralización.

La gratuidad en la primera matrícula universitaria es una medida populista, que obvia los diferentes niveles de renta de las familias, parece más lógico becar al alumnado procedente de familias con menos capacidad económica todos los cursos, que ofrecer la gratuidad a todo el alumnado el primer curso.

El desarrollo de nuevas titulaciones universitarias y de Formación Profesional es el último punto desarrollado en el programa, por el momento está sirviendo para fomentar la expansión de la Formación Profesional en centros privados.

A modo de ejemplo, la Fundación San Valero, vinculada a la Iglesia y propietaria de la Universidad San Jorge además de centros de educación secundaria y de formación profesional, recibió el 21 de mayo como regalo de Natalia Chueca el uso formativo del “Distrito 7”, que ocupa las antiguas instalaciones de la fábrica de GIESA, tras haberse invertido 20 millones de euros públicos en generar una “ciudad del cine”. Tres días después, el 24 de mayo, Azcón le obsequia a la Fundación San Valero la concertación de nuevos ciclos de Formación Profesional, de la familia profesional de Imagen y Sonido, en total podrá impartir siete ciclos formativos diferentes en unas instalaciones pagadas por todas y todos.

En el momento actual diversas organizaciones, entre ellas STEA-i y CHA estamos estudiando llevar el tema a los tribunales ante esa sorprendente “alineación de planetas” aparentemente propia del capitalismo de amigotes, donde la libre empresa y el riesgo solamente los encontramos en los manuales de economía.

A esta situación, se ha llegado, en parte, por la renuncia de buena parte de la izquierda, desde hace décadas a sus señas de identidad clásicas. En especial por parte del PSOE desde el giro a la derecha de Felipe González.

En esa eliminación de las fronteras entre las dos almas de la derecha el barbastrense José María Escrivá de Balaguer fue un adelantado a su tiempo, al bendecir el dinero desde el conservadurismo religioso creando el Opus Dei.

Para una organización sindical asentada en la educación pública, como es STEA-i, que se nutre del pensamiento pedagógico de Rosa Cañadell, Paulo Freire o Célestín Freinet resulta inevitable entrar en colisión con quienes contemplan la educación, y todos los pilares del Estado del bienestar, como una fuente de negocio y ahora también de adoctrinamiento.

Nos vemos pronto en las calles ¡Con rasmia y sin reblar!