“…se analizó cómo los procesos institucionales de denominación geográfica pueden funcionar como mecanismos de política lingüística de facto al determinar qué nombres acceden a la cartografía oficial y cuáles quedan excluidos del espacio público”.

 

Durante los días 18 al 20 de junio pasados se ha desarrollado en la Université Paul Valery de Montpellier, y auspiciado también, entre otras, por la Université de Rouen-Normandie, la Universite de Genève y su Cátedra UNESCO de toponimia incusiva “Denommer le Monde”, el Colloque International “Pour un aproche interdisciplinaire de la toponymie”.

En este congreso internacional, al frente de cuya organización estaban los profesores Carmen Alén Garabato y Henri Boyer, que han desarrollado algunos de sus numerosos trabajos científicos en torno al aragonés, estuvo presente nuestra toponimia a través de la comunicación que presentamos quienes firmamos esta breve crónica, bajo el título “Toponymie traditionnelle et politiques de dénomination en Aragon: entre le patrimoine immatériel et l’appropriation territoriale”.

El Coloquio se desarrolló en torno a tres ponencias y más de sesenta comunicaciones, además de una exposición, en la que también estuvo presente nuestra realidad lingüística.

En nuestra comunicación dimos a conocer la situación producida en Aragón por la oficialización de un topónimo extraño en el término altoaragonés de Borau en detrimento del topónimo tradicional en lengua vernácula.

Así, se analizó cómo los procesos institucionales de denominación geográfica pueden funcionar como mecanismos de política lingüística de facto al determinar qué nombres acceden a la cartografía oficial y cuáles quedan excluidos del espacio público. A partir de un estudio de caso centrado en el renombramiento oficial de la cumbre tradicionalmente conocida como Mallo Chan de Sastre por la denominación honorífica Punta General Garrido en el Pirineo aragonés, la investigación examinó las implicaciones lingüísticas, patrimoniales y administrativas de este tipo de decisiones. Mediante un análisis cualitativo de documentación normativa, administrativa y cartográfica, quedó demostrado que la ausencia de un topónimo en los registros oficiales no implica su inexistencia en el uso local, sino que suele responder a limitaciones técnicas y sesgos de representación que invisibilizan la microtoponimia rural. Nuestro estudio propone el concepto de “superposición oficial sobre toponimia tradicional no oficializada” para describir aquellos casos en los que una nueva denominación oficial ocupa el espacio público de un nombre tradicional previamente excluido del nomenclátor. Los resultados muestran que estas intervenciones alteran la visibilidad institucional y la reproducción digital de las lenguas minorizadas, incluso sin sustituir formalmente un topónimo oficial previo. Como aportación aplicada, el estudio desarrolla una matriz jurídico-lingüística de garantías procedimentales basada en las fases de conocimiento, valoración, decisión y control, orientada a compatibilizar los objetivos conmemorativos de las administraciones con la protección efectiva de la toponimia tradicional como patrimonio cultural inmaterial, poniendo de relieve que en el caso estudiado el procedimiento administrativo obvió uno de los informes preceptivos, el de la Comisión Asesora de Toponimia de Aragón, tal como establece la Ley 3/2022, de 6 de octubre, de información geográfica de Aragón. Esta Comisión, creada en 2016, no se ha vuelto a reunir desde 2023, en que fue eliminada la Dirección General de Política Lingüística, pero sigue estando vigente.