“…el modelo aragonés es un ejemplo para el resto, por permanencia, por las fórmulas de participación en las diferentes políticas y programas y sobre todo por los buenos resultados obtenidos”.

 

En junio del año 1989 se firmó el primer acuerdo de diálogo social en Aragón. Con el último, firmado en 2023, ya llevamos 12 y somos la única comunidad autónoma que ha tenido ininterrumpidamente acuerdos de diálogo social. Quizás sea un mito que Aragón es tierra de pactos, pero en este ámbito lo demostramos con hechos.

En muy diferentes circunstancias económicas y sociales, con diferentes partidos en los gobiernos y con diferentes personas en las organizaciones sindicales y patronales, siempre hemos apostado por el diálogo como herramienta de progreso.

Es precisamente cuando se han dado circunstancias difíciles cuando el diálogo social en Aragón ha salido más reforzado. En tantos años hemos sufrido varias crisis económicas y también la llegada a los gobiernos de grupos políticos y/o personas que no conocían todos los órganos que hemos ido construyendo acuerdo a acuerdo.

Lo que fue una novedad, negativa novedad, fue la llegada al Gobierno de Aragón en 2023 de un partido, Vox, que atacaba al diálogo social y a las organizaciones que lo formamos.

No fue fácil mantenerlo en esas circunstancias, pero la firma de la Declaración de Diálogo Social, el 23 de octubre de 2023, entre el Gobierno de Aragón y las organizaciones sindicales y empresariales de Aragón, CCOO, UGT, CEOE y CEPYME, supuso que de nuevo nos poníamos de acuerdo para sentarnos, hablar, negociar y pactar diferentes políticas laborales, económicas y sociales dando continuidad a la concertación social como elemento democrático insustituible.

De ese momento hay que destacar la continuidad histórica, porque hablamos de un cambio de gobierno con una diferente tendencia política, de esos hemos tenido muchos, sino del peligro real de perder un instrumento, un activo tan importante de Aragón.

Es cierto que sin voluntad política y personal ni tendríamos diálogo social ni los hubiéramos mantenido durante 34 años, pero como esto no puede ir sólo de eso, desde 2018 tenemos una Ley de Diálogo Social que fue aprobada por unanimidad en las Cortes de Aragón. Somos conscientes que ahora no se daría esa unanimidad.

No hay una definición concreta del diálogo social sino varios modelos. Hay un modelo “europeo” de consultas previas sin más compromisos que se da en la mayoría de los países de la Unión Europea. En España la Constitución nos da un gran protagonismo que ha permitido que los agentes sociales fuéramos decisivos para elaborar la legislación, principalmente en las reformas laborales y de pensiones, pero que se ha llevado a otros muchos temas tanto económicos como sociales.

En las diferentes comunidades autónomas tampoco hay modelos equiparables. En primer lugar, por las diferencias entre sus estatutos de autonomía, pero principalmente por las apuestas políticas de sus gobiernos y sus agentes sociales.

Es ahí donde destacamos, el modelo aragonés es un ejemplo para el resto, por permanencia, por las fórmulas de participación en las diferentes políticas y programas y sobre todo por los buenos resultados obtenidos.

Hemos ido perfeccionando los acuerdos y en ellos negociamos medidas a corto (programas concretos), a medio (estrategias por temas) y a largo plazo (órganos permanentes de participación institucional). Y lo hacemos ajustándonos a nuestra realidad concreta y a la complejidad del momento económico y social de cada momento.

Como ejemplo, en la última declaración de diálogo social nos marcamos cinco objetivos concretos: aumentar la cohesión social frente a la desigualdad, mejorar las condiciones laborales, garantizar unos servicios públicos de calidad en todo Aragón, conseguir un modelo productivo competitivo e innovador y favorecer la actividad económica.

Y para conseguir esos objetivos marcamos seis ejes de trabajo: las relaciones laborales y negociación colectiva (incluyendo la igualdad y la siniestralidad), el empleo de calidad, la formación como eje competitivo, las políticas sociales contra la desigualdad, la competitividad empresarial y, por último, la profundización del diálogo social y la participación institucional.

Temas muy importantes a los que añadimos temas más generales como la demanda de nuevas infraestructuras, la lucha contra la despoblación como eje transversal o la mejora de la financiación autonómica ya que Aragón está infradotada presupuestariamente.

El mundo del trabajo y el ámbito empresarial es junto al estado del bienestar lo que define el grado de desarrollo de las sociedades. La calidad del empleo y de los servicios públicos son los que evitan las desigualdades y garantizan la cohesión social.

Por eso, es tan importante que los agentes sociales más representativos, que a tanta gente representamos, participemos en la elaboración de las políticas que nos afectan.

En otro momento complicado, con la vuelta de la ultraderecha al gobierno, toca reafirmar la apuesta por el diálogo social, un diálogo social que permita mejorar la vida de los aragoneses y aragonesas.